Reivindicación

Aprovechando la oportunidad que nos brinda nuestro blog, queremos compartir lo que para nosotros es el mundo de las joyas.

A menudo son consideradas producto de la frivolidad y el despilfarro, cuando en realidad, son objetos íntimamente ligados a la vida de las gentes que, en muchos casos, acompañan a lo largo de toda una vida a una generación y las siguientes. Se refleja en ellas el talante y circunstancias de las personas que las llevan y la sociedad donde se exhiben.

Las joyas, tan a menudo relegadas al mundo de los complementos de la indumentaria, en realidad están rodeadas de un mundo simbólico propio y en la mayoría de los casos albergan valores estéticos, producto de una técnica depurada; pero por encima de todo y con independencia de su valor material, la joya está asociada más que muchos otros objetos a nuestra vida.

La flor de Lys y las virtudes del buen caballero

Logo La Flor de Lys, símbolo de De’Medici bijoux, además de representar a la ciudad de Florencia que es el origen de nuestro proyecto, ha sido elegido en diferentes épocas de la historia como emblema, siempre ligada a la realeza.

Parece que el uso de una flor estilizada semejante al lis es común a distintas civilizaciones desde la antigüedad más remota, pudiendo encontrarse incluso en Mesopotamia y Egipto o en emblemas japoneses. Se encuentra en tiaras, collares, cetros, y parece representar ya el papel de atributo real. Aparece en varias monedas griegas, romanas, y sobre todo galas, en este último caso mostrando un símbolo prácticamente idéntico al que aparece con posterioridad en Logola Edad Media.

El primer registro de la palabra lis, plural de lil, del latín lilium, data de alrededor de 1150. La expresión flor de lis aparece en su acepción heráldica en 1225. También se dice que Luis VII eligió como emblema para su escudo el lirio amarillo cuando partió a Tierra Santa. Por otro lado, la tradición considera el origen de la flor de lis como símbolo de la monarquía francesa, representada habitualmente en oro sobre azur. 

El lirio, además, está relacionado con la Virgen María, protectora de los reyes, se asocia a la pureza.  Los tres pétalos representan a la Santísima Trinidad, pero durante el reinado de San Luis también pasaron a simbolizar la fe, la sabiduría y las virtudes del buen caballero.

Comienza esta experiencia…

Queremos empezar esta nueva experiencia con una manifestación de lo que somos, de aquello en lo que creemos, en definitiva una carta de presentación. Para ello, recurrimos a un texto literal, un fragmento de THE EYE OF TIME de Salvador Dalí:

En el periodo Renacentista, los grandes maestros no se limitaban a un solo medio de expresión. El genio de Leonardo da Vinci se elevaba mucho más allá de los confines de la pintura. Su espírtu científico concebía la eventualidad de milagros en el fondo del mar y en el aire que ya son una realidad. Benvenuto Cellini, Botticelli y da Luca crearon gemas decorativas, copas, cálices – ornamentos enjoyados de poderosa belleza.

Paladín de un nuevo Renacimiento, me niego a ser confinado. Mi arte abarca la física, las matemáticas, la arquitectura, la ciencia nuclear, -la psique nuclear, la mística nuclear y la joyería- no solo la pintura.

Mis joyas quieren protestar contra la improtancia que se da al precio del material de joyería. Lo que pretendo es que se aprecie el arte del joyero tal como es -en el cual el diseño y el trabajo artesanal deben ser reconocidos por encima del valor material de las gemas, como en la época del Renacimiento.”