Galerías Paradise

 

 

 

 

Cuando estas Navidades me regalaron el libro de El paraiso de las Damas, de Émile Zola, estaba encantada por varias razones: me gusta Zola, me parecía muy sugerente el tema y además era una recomendación de Librerias Oletvm (Valladolid), con quien prácticamente siempre estoy de acuerdo en sus recomendaciones.

No he tenido tiempo de leerlo hasta hace unos días y, una vez terminado, las expectativas se han cubierto sobradamente. Además de lo estupendo de la novela y de lo que he disfrutado leyéndola, he aprendido muchas cosas. Es todo un tratado del comercio moderno, un documento ilustrativo de una época. En el contexto del París del último cuarto del siglo XIX nos muestra la lucha entre el pequeño y el gran comercio; habla de marketing, de publicidad, de escaparatismo, de logística… Muestra todos los puntos de vista, el empresarial, el del personal, el de los fabricantes y proveedores, el de los clientes; y lo hace de tal forma que sorprende por su modernidad y actualidad.

 Cuando lo lees, sin querer piensas en algunos ejemplos actuales; seguro que desde finales del siglo XIX hemos progresado mucho, hemos protagonizado avances muy importantes, pero la esencia de lo que es actualmente la actividad comercial estaba ya ahí. Las rebajas o cómo las personas no nos podemos resistir si pensamos que estamos haciendo un negocio ventajoso, las devoluciones o cómo dejamos de oponer resistencia a una compra si sabemos que tenemos la posibilidad de arrepentirnos, de cómo el gentío, el bullicio y la vida atraen más vida,…

Sin duda, como casi siempre, leer es disfrutar y aprender. A ver si somos capaces de poner en práctica lo aprendido, ya sabéis que hemos cambiado el escaparate de nuestra tienda, e intentando aplicar las ideas de Zola, parece que no nos ha quedado tan mal…

El libro, muy recomendable!!

Y tan recomendable es, que la BBC inglesa ha hecho una serie basada en esta novela que Telecinco ha comprado y estrenará el próximo domingo, casualidades de la vida… El tandem Zola-BBC tiene buena pinta, veremos lo que nos ofrecen.

 

Ponte un broche!

 

En el pasado, no había dama del cine clásico que se resistiera al encanto de un broche. Natalie Wood,  Marilyn Monroe,… otorgaron a esta pieza el halo de glamour que todavía conserva. Antes, en los años 20, estaban presentes incluso en los ligeros y ceñidos vestidos, uniendo coquetería y feminismo.

Hoy el broche ha vuelto de una forma mucho más libre, colocado en la cintura, a  modo de pajarita, en el pelo, en boinas o sombreros,… como puro adorno o con la función de recoger un pañuelo o foulard, una chaqueta o la solapa de un abrigo; solos o combinando diferentes piezas,… incluso sustituyendo a collares y cinturones; diversidad en cualquier caso.

Es el signo de los tiempos, la imaginación al poder. Saquemos partido a las piezas que tenemos combinándolas de forma creativa... Animáos a descubrir cómo los broches pueden transformar vuestras prendas y convertirlas en muchas diferentes.

En De’Medici nos gustan los broches, y a nuestros clientes también. Es uno de los regalos preferidos; por eso, el maniquí “condecorado” es un clásico de nuestros escaparates.

 

Sensibilidad, constancia e instinto

 

Como motivo de la exposición de CARTIER en Madrid, quiero compartir quién fué, cómo comenzó y hasta dónde llegó con su sensibilidad, constancia e instinto para los negocios. Y nada mejor que el texto con el que comienza el catálogo de la muestra, que finaliza el próximo día 17 de febrero:

En 1847 Louis-François Cartier (1819-1904) era empleado en el taller de joyería de Adolphe Picard, en el número 29 dela Rue Montorgueilde París. Cuando el maestro Picard se trasladó a otro local, dejó al joven al cargo del negocio. Seis años después, Louis-François Cartier se estableció por su cuenta cerca del Palais Royal. El refinamiento de las joyas de Cartier, de inspiración antigua y clásica, no tardó en llamar la atención de una clientela elegante. La princesa Matilde, prima del emperador Napoleón III, llegó a ser cliente habitual de Cartier: los libros de cuentas de la compañía registran la adquisición por su parte de más de doscientas piezas. En 1859 la emperatriz Eugenia de Montijo encargó un servicio de plata para el té. Ese mismo año, Cartier se trasladó al número 9 del Boulevard des Italiens, el nuevo barrio de moda. Alfred (1841-1925), hijo de Louis-François, se hizo cargo del negocio en 1874. Paralelamente, el descubrimiento a finales de los años 1860 de yacimientos de diamantes en Sudáfrica tuvo un impacto enorme en el mundo de la joyería al proporcionar una repentina abundancia de piedras de gran calidad. Las joyas de ese periodo estaban montadas en guarnición de plata y oro, características de la época, y estaban inspiradas en el estilo Louis XV, también conocido como estilo Guirnalda, que alcanzó su punto culminante en 1890 y seguiría de moda hasta la Primera Guerra Mundial. Entretanto, para resolver el problema de oxidación de la plata, Cartier empezó a usar el platino, cuyas maleabilidad, blancura y resistencia le permitieron realizar monturas etéreas que parecían encajes y guirnaldas de diamantes [Broche devant de corsage Azucenas 1906].

 

 

 

 

 

Alfred tuvo tres hijos: Louis (1875-1942), Pierre (1878-1964), y Jacques (1884-1942). En 1898, Louis se asoció a su padre en el negocio familiar, y sus hermanos lo siguieron unos años después. Demostró tener sensibilidad hacia la belleza e instinto para el comercio, y en 1899 convenció a Alfred de que había que trasladarse a la calle más elegante de la ciudad, al número 13 de la Rue de la Paix, que actualmente sigue siendo el edificio emblema de la Casa Cartier.

Retrato de familia   

Sin prisa

 

 

 

 

Se acerca el momento de los regalos por excelencia, está claro que la navidad y los regalos van de la mano.

Sea un momento en el que te van bien las cosas o sea un momento de dificultad, siempre hay alguien a quien quieres regalar algo, demostrarle lo importante que es para ti.

Y si es tan importante ¿por qué resolverlo rápido y en el último momento?

En De’Medici creemos que un regalo siempre debe ser especial, creemos que es mejor hacer pocos regalos muy elegidos que muchos regalos por compromiso.

Pensar en lo que a alguien le podría hacer feliz, es pensar en tu propia felicidad, por eso, tómate tu tiempo, no dejes una vez más que el tiempo se apodere de ti.

Dicen los italianos que “le cose belle sono lente” . Haz que este año, tus regalos sean bellos de verdad; y si siempre lo haces así, enhorabuena, consigue que este año lo sean aun más.

 

Artesanía de la palabra

Hace poco y casi por casualidad, descubrí un poema de Pablo Neruda con las esmeraldas como protagonistas, lo compartí en nuestra página de facebook porque de verdad, merecía la pena. Me pareció especial la relación entre las piedras y la literatura, pienso que las piedras son un recurso muy poético. Empecé a investigar y encontré que había muchos poemas; me gustaría ir trayéndolos aquí.

Hoy se trata de Rubén Darío. Creo que el poema habla sobre La Calumnia, pero a mi se me ocurren otras interpretaciones, que pueden ser muy del momento…

Sería estupendo si conocéis otros textos y queréis compartirlos con nosotros.

Siempre diamante

 Puede una gota de lodo, sobre un diamante caer

Puede también de este modo, su fulgor oscurecer

Pero aunque el diamante todo, se encuentre de fango lleno

El valor que lo hace bueno, no perderá ni un instante

Y ha de ser siempre diamante, por más que lo manche el cieno

 Rubén Darío

Algo más sobre la época victoriana

Nos gustaría seguir describiendo los entresijos de la joyería victoriana, referente en multitud de épocas posteriores.

Un ejemplo muy significativo es el broche de lazo, es una pieza que data de este periodo y que se ha vuelto a poner de moda una y otra vez. En la tienda tenemos más de media docena de broches de lazo, diferentes, en la foto de inicio podéis ver uno, pero también tenemos pendientes de lazo como estos que mostramos a continuación, está claro que es un motivo muy solicitado…

 

 

 

 

 

 

 

 

El carácter de la época quedaba reflejado, en muchas ocasiones, por lo pintoresco y excéntrico de algunas de las joyas. Era la época de las novedades, de la intensa competencia entre fabricantes. Estos debían producir ideas nuevas cada temporada para captar el gusto del público, y esas ideas iban de lo práctico a lo absurdo.

No obstante, esas joyas aparentemente triviales, contaban muchas cosas sobre sus dueños y la época que vivieron. Gemelos en forma de ancla sugieren un marino, los modelados como un cartucho, un militar, y curiosamente, gemelos con toros y osos, anunciaban que su portador era un agente de bolsa ¿quién sabe por qué?

Es interesante pensar que en cada época de la historia las joyas no han sido meros elementos prácticos o decorativos sino verdaderos signos de diferenciación.

Detalles de la historia de la joyería

 

Hola amigos, esto del verano afortunadamente te despista un poco de tus tareas habituales… por eso en los últimos tiempos no hemos contado nada por aquí, aunque si en Facebook.

 

Hemos compartido efemérides, referencias a grandes diseñadores y personalidades de la moda, retrospectivas de grandes firmas, tendencias a revisitar otras épocas… pero la verdad, en este como en tantos campos, salvo expertos o eruditos, no sabemos mucho sobre los diferentes momentos de la joyería.

 

 

 

Os proponemos ir intercambiando saberes sobre las joyas de cada periodo.

Uno de los preferidos de De’Medici, el victoriano, muestra a una mujer que se expresa mediante sus joyas, enfatizando con ellas sus movimientos y realzando sus rasgos más atractivos. En esta época, a las mujeres a la moda, les gustaba que las joyas fueran versátiles de modo que pudiesen modificarlas según el atuendo de cada momento; incluso las joyas sencillas podían llevarse de muchas maneras diferentes.

También era muy popular, el collar ajustado al cuello. Una ancha banda de perlas, que se utilizaba a modo de gargantilla para disimular las imperfecciones del cuello. Esta moda parece que fue introducida porla reina Alexandra, quien camuflaba así una cicatriz de su garganta.

Como veis, mucha importancia a la estética pero con visión muy práctica, deberíamos aprender de ellas…

Interesante ¿verdad? a la espera de nuevas entregas podéis visitar el apartado victoriano de nuestra web http://www.demedicibijoux.com/es/50-victoriano, que será ampliado a lo largo del mes de septiembre. Os mantendremos informados.

 

Estilo y Joyas

Hay cientos de ejemplos de mujeres a lo largo de la historia que han sido y son iconos de estilo y elegancia.
Quedemonos con un pequeño grupo de aquellas muy conocidas como Coco Chanel o Audrey Hepburn, pero veamos también a otras no tan universales pero igualmente referentes para diseñadores, especialistas y público en general. Todas ellas tienen un denominador común, su gusto por la joyas y un uso que no pasa desapercibido.
La primera de ellas, la gran Coco Chanel, es el icono por excelencia, la mujer que revolucionó los cánones establecidos por la moda durante la primera mitad del siglo XX. Qué decir de Audrey Hepburn, cuya elegancia y estilo han puesto de acuerdo a miles de personas de gustos de lo más variopinto.
Habría muchas otras referencias pero vamos a compartir algunos otros ejemplos de grandes iconos como Carmen dell’Orefice. Porte, sofisticación y sencillez son algunas palabras que definen a esta mujer.
“ Mi sello personal son mi cadena y cruz bizantinas, que llevo todos los días. También la perla y la piedra que corresponden a mi signo astral”.
Otro ejemplo singular es el que representa Iris Apfell, quien a sus 91 años sigue siendo musa de creadores y una de las mujeres de la moda más auténticas del mundo: “Adoro los complementos, mi primera compra fue un broche de aire antiguo que compré por 65 céntimos en una tienda de Greenwich Village”. Tal es su gusto por las joyas que creó su propia línea de joyería.
Mimi Weddell, es icono de estilo y personalidad. Comenzó la carrera como modelo y actriz a sus 60 años. Mimi, con su propuesta, ha roto barreras y cambiado la idea sobre la edad y la belleza.
Terminamos con el ejemplo más actual, Dapnhe Guiness, de quien Tom Ford ha dicho que “es la más estilosa del mundo”. Además de dedicarse al periodismo de moda y a coleccionar alta costura, también ha trabajado como modelo y en campañas publicitarias.
¿Qué os parece su manera de lucir las joyas? Diferentes estilos donde la joya toma papel protagonista.

Reivindicación

Aprovechando la oportunidad que nos brinda nuestro blog, queremos compartir lo que para nosotros es el mundo de las joyas.

A menudo son consideradas producto de la frivolidad y el despilfarro, cuando en realidad, son objetos íntimamente ligados a la vida de las gentes que, en muchos casos, acompañan a lo largo de toda una vida a una generación y las siguientes. Se refleja en ellas el talante y circunstancias de las personas que las llevan y la sociedad donde se exhiben.

Las joyas, tan a menudo relegadas al mundo de los complementos de la indumentaria, en realidad están rodeadas de un mundo simbólico propio y en la mayoría de los casos albergan valores estéticos, producto de una técnica depurada; pero por encima de todo y con independencia de su valor material, la joya está asociada más que muchos otros objetos a nuestra vida.

La flor de Lys y las virtudes del buen caballero

Logo La Flor de Lys, símbolo de De’Medici bijoux, además de representar a la ciudad de Florencia que es el origen de nuestro proyecto, ha sido elegido en diferentes épocas de la historia como emblema, siempre ligada a la realeza.

Parece que el uso de una flor estilizada semejante al lis es común a distintas civilizaciones desde la antigüedad más remota, pudiendo encontrarse incluso en Mesopotamia y Egipto o en emblemas japoneses. Se encuentra en tiaras, collares, cetros, y parece representar ya el papel de atributo real. Aparece en varias monedas griegas, romanas, y sobre todo galas, en este último caso mostrando un símbolo prácticamente idéntico al que aparece con posterioridad en Logola Edad Media.

El primer registro de la palabra lis, plural de lil, del latín lilium, data de alrededor de 1150. La expresión flor de lis aparece en su acepción heráldica en 1225. También se dice que Luis VII eligió como emblema para su escudo el lirio amarillo cuando partió a Tierra Santa. Por otro lado, la tradición considera el origen de la flor de lis como símbolo de la monarquía francesa, representada habitualmente en oro sobre azur. 

El lirio, además, está relacionado con la Virgen María, protectora de los reyes, se asocia a la pureza.  Los tres pétalos representan a la Santísima Trinidad, pero durante el reinado de San Luis también pasaron a simbolizar la fe, la sabiduría y las virtudes del buen caballero.